Enjuage bucal, un gran aliado de la salud bucal

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La higiene bucal es imprescindible para el mantenimiento de nuestra salud. Inculcar el hábito de limpieza dental a los más pequeños es imprescindible para que en el futuro sean adultos con una boca sana y cuidada. El uso del enjuague bucal es importante como parte del proceso de limpieza de nuestros dientes; no sustituye en ningún caso al cepillo de dientes pero sí forma parte del proceso del cuidado dental. Dedicar un momento al enjuague bucal después de cepillarnos y usar el hilo dental va ayudarnos a mantener los gérmenes y las bacterias a raya, así como a tener un aliento fresco y un buen sabor de boca.

El colutorio es una solución líquida que mantenemos en la boca entre medio minuto y un minuto completo y que expulsamos después, con esta acción arrastramos gérmenes y bacterias que pudieran estar presentes en nuestra boca. Es además una manera de asegurarnos la limpieza completa de encías, lengua y resto de la boca, zonas que en ocasiones olvidamos a la hora de la higiene con el cepillo.

Los elixires bucales tal y como se conocen hoy día tienen su origen en el siglo XIX, aunque la preocupación por la higiene dental llega de la mano de las antiguas culturas, concretamente de China alrededor del año 2.700 a.C. Es una constante a lo largo de la historia de la humanidad la aparición de ejemplos que ratifican la preocupación de algunas clases sociales –generalmente las más altas- por tener una cierta higiene dental que aunque dista mucho de estar al nivel actual, sí demuestra el interés del ser humano por mantener su salud en niveles óptimos. En el siglo XVII será cuando se produzca el primer gran avance que nos acerque al mundo de los enjuagues bucales. El científico Anton Van Leeuwenhoek llega a la conclusión de que en los dientes se quedan depósitos de comida, la conocida después como placa dental. El estudioso apostó por el uso de una mezcla de brandy y vinagre para matar a esos organismos, pero no consiguió el efecto deseado en la boca. Únicamente consiguió hacerlos desaparecer en el agua, no en el interior de la boca.

Más tarde, en la década de 1960, Harald Loe, profesor en el Royal College Dental de Dinamarca, da un paso más y descubre una fórmula que consigue evitar la acumulación de placa en la boca. El elemento principal del compuesto era la clorhexidina y constituye el primer enjuague bucal tal y como lo conocemos hoy día. A partir de los años 70 es cuando aparecen en el mercado los primeros elixires bucales que han ido evolucionando hasta el día de hoy. Existen en el mercado diversos tipos de colutorios que pueden ayudarnos a mantener nuestra salud bucal, con más o menos flúor, específicos para dientes sensibles o incluso infantiles. El objetivo de todos ellos es eliminar la placa bacteriana y darnos un aliento fresco, pero en función de nuestras necesidades el especialista puede recomendarnos uno u otro.

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